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Pescando Jibias en la Wilmita

Partimos a eso de las 20:00 Hrs en la lancha Wilmita a la pesca de jibias. La noche estaba despejada y al salir a la mar estaba tranquila augurando una buena jornada. La meta; cuatro toneladas de este apreciado molusco de exportación. Aquí en chile, la jibia es poco valorada, quizá por la desinformación acerca de su preparación y propiedades nutritivas o bien porque estamos más acostumbrados a otros moluscos o por que terminamos prefiriendo los pescados.

Seguimos rumbo al punto de extracción junto al Jaime. Patrón de La Wilmita, y cuatro tripulantes. Al menos 15 botes que llegaron cerca de nuestra posición colocando focos alógenos apuntando al agua para atraer las jibias con la luz.

Como les conté antes, la jibia es capturada con una tota. Un aparato metálico brillante de app. 25 cm. De largo con 3 a 5 corridas de anzuelos afilados. . El Jaime me muestra varias totas destacando una que tenía una parte fosforescente. De procedencia coreana, que según cuenta es ideal por que llama más la atención.

“aquí vamos a hacer fondo”

Eso quiere decir que en ese lugar comenzarán a probar suerte. Aquí la mar no estaba en calma como en el puerto. Las olas mecían la lancha de babor a estribor con gran fuerza.

Decir que esta pesca es difícil. Es algo relativo, ya que bastó con arrojar la tota al agua y antes de 2 minutos venía la primera jibia. Un tremendo ejemplar de al menos 20 kilos que al llegar a la superficie lanzó unos tremendos chorros de agua y tinta en su lucha por evitar la captura.

Una vez en la superficie, es subido a la lancha pero esta parte la hace el pescador y otra persona que con un gancho le ayuda a subirla.

Y viene la otra y la otra y así hasta concluir la carga en una jornada que no permite descanso. Ya que si bien la pesca en sí no es tan difícil, si lo es completar la cuota requiere de mucho esfuerzo y habilidad para sortear el oleaje que sacude la embarcación de un lado al otro haciendo perder el equilibrio al más experto a además evitar que las jibias terminen mojándolos es otra de las dificultades a sortear.

Seamos justos… solo aguanté dos horas de pie grabando. Luego de eso el movimiento de la lancha comenzó a causar efectos no deseados en mi estomago y termine como todo tripulante primerizo; vaciando todo lo comido por la borda.

Por suerte esta goleta contaba con excelentes literas donde pude recostarme y reponerme “un poco” y a ratos seguir grabando la faena.

A eso de las 03:00 am. El agua se tiñó de rojo. Era un manto enorme de diminutos crustáceos llamados Krill, parecidos a los camarones y esto hizo que las jibias subieran a la superficie y con sus tentáculos comenzaron a alimentarse de ellos causando el asombro de los pescadores.

Ya completada la cuota. Todos los pescadores se cambiaron las ropas mojadas y retornamos a puerto donde ya estaba el camión que llevará la carga a la pesquera.


Contar con este recurso, hace que muchos pescadores artesanales puedan continuar con este hermoso oficio que se ha visto largamente afectado por la pesca indiscriminada de grandes pesqueros que arrastran con todo a su paso.

Pero el otro gran problema es la variación de los precios producto de la colusión de las pesqueras que fijan el valor según su conveniencia ya que son el único comprador en este momento.



Es necesario que el gobierno tome cartas en este asunto en favor de los pescadores fomentando el consumo de este recurso a nivel local, generando así una competencia que beneficie los pescadores.